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Centro Medico y Naturista – El Manantial
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La dieta blanda es una de las más comunes pero debemos conocer bien como prepararla para que sea completa.
Lo que se persigue cuando seguimos una dieta blanda es minimizar la estimulación del sistema digestivo. Su objetivo es alimentar evitando complicaciones en el estado general de quien la toma y debiendo incluir todos los grupos de alimentos para que sea completa. La dieta sirve para aliviar síntomas pero ella por si sola no cura.
Normalmente se aconseja el uso de la dieta blanda cuando se pasa de una dieta líquida a una considerada habitual. También si tenemos problemas digestivos como diarreas, úlcera péptica y duodenal, hernia de hiato intentar evitar la secreción excesiva de ácido clorhídrico del estómago y el reflujo gastroesofágico.
Normalmente la digestión, en personas sin problemas digestivos, suele tener una durada de 2 a 3 horas y puede variar según los alimentos. Los alimentos más ligeros como los vegetales y los líquidos, se digieren y nuestro cuerpo asimila sus nutrientes, si comemos alimentos grasientos, ricos en proteínas o harinosos, la digestión y asimilación de los nutrientes tarda mucho más, pudiendo llegar hasta seis horas
En la dieta blanda los alimentos se comen sólidos, cocinados a fuego suave, con poco aceite, poco condimentados y deben tener poca fibra. Es mejor hacer de 5 a 6 comidas, pero en pocas cantidades.
En esta dieta debemos evitar los estimulantes como el café, té, chocolate, alcohol, o las bebidas de cola, tampoco debe incluir cereales y harinas integrales, ni frutas y verduras crudas.
No comer alimentos o platos muy aderezados, tampoco carnes grasas ni preparados industrialmente.
Evitemos aquellos alimentos que aumentan la secreción de ácido del estómago y los que sabemos que nos causan malestar.
Tampoco están incluidos en la dieta blanda, los sofritos, salsas y todos los platos que llevan o están cocinados con grasa o aceite. El único aceite aconsejable es el crudo y prensado en frío.
La cocción debe ser a la plancha, al horno, al vapor, al baño maría, etc.
Entre los alimentos que aumentan la secreción ácida del estómago y que es mejor que evitemos, están:
Y los alimentos que podemos comer, a no ser que particularmente nos produzcan trastornos, son:
Una vez que sabemos lo que podemos comer y lo que no, también hemos de tener en cuenta:
La dieta blanda no es muy apetitosa a primera vista y algo monótona lo que a veces dificulta que se siga hasta cuando sea aconsejable y su abandono lleva que reaparezcan las molestias para las cuales se empezó el tratamiento. Su seguimiento es necesario para evitar carencias y conseguir el equilibrio suficiente de nutrientes.
Si por algún motivo hay falta de nutrientes se podrá enriquecer la comida mediante suplementos nutricionales, recetados bajo control de un profesional de la salud.
Es importante que la dieta blanda igual que las de otros tipos, estén supervisadas por un nutricionista para que se adapte a las condiciones de la persona que la sigue.
La dieta blanda también es buena para niños, no solo para el tratamiento de algunos problemas digestivo, sino también para enseñar a masticar y mejorar la digestión de ciertos alimentos en un determinado momento.
También es importante, durante la dieta blanda, tanto en niños como en mayores, la hidratación, bebiendo agua sola o agua con limón, que nos ayudará a recuperar nutrientes y sales minerales.
Después de unos días de seguir la dieta blanda, de 7 a 10 días, podemos empezar a añadir, si se toma carne, algún filete de ternera, muslo de pollo o pavo, conejo, algún pescado azul todo aun evitando los fritos, añadir pastas de trigo, y jamón serrano, entre otros, vigilando siempre como tenemos la digestión.
En días sucesivos y según lo toleremos, añadiremos todos los pescados, tortillas de patatas, alguna legumbre, el arroz cocinado, las pastas con guisos suaves y poca grasa, alguna fruta cruda evitando las muy fibrosas o muy ácidas, e introducir alguna ensalada.